Más allá de sus cientos de asistentes y 60 panelistas, el Startup Venezuela Summit 2025 dejó claro que el ecosistema emprendedor local atraviesa una etapa de maduración. Llevado a cabo en octubre en los espacios de Caracas Campus en La Trinidad, las conversaciones del Summit no giraron solo en torno a ideas o inspiración, sino sobre ejecución, adaptación al contexto venezolano y toma de decisiones estratégicas en un entorno complejo, pero lleno de oportunidades.
Desde inteligencia artificial y tecnología aplicada hasta financiamiento, talento y escalabilidad, las ponencias y paneles reflejaron una narrativa común: Venezuela ya no se discute únicamente como un país “difícil”, sino como un mercado subatendido donde quienes entienden sus reglas pueden construir ventajas reales. De esas conversaciones surgen varios aprendizajes clave que resumen el pulso actual del ecosistema. Estos son seis takeaways que dejó el Startup Venezuela Summit 2025:
1) Yummy fue la placa de Petri del ecosistema tech venezolano
La plataforma de movilidad y delivery Yummy nació entendiendo que “la idea es la parte fácil; lo difícil es adaptarla al contexto local”, explica Ignacio Carrillo-Batalla, Chief Technology Officer de la compañía. Desde el inicio, sus fundadores asumieron que modelos probados afuera —delivery, ride hailing y e-commerce— solo podían funcionar en Venezuela si se reescribían para un país con métodos de pago fragmentados, alta fricción operativa y reglas propias. “Adaptarse fue clave. Aquí no podías copiar y pegar un modelo de afuera sin entender cómo se mueve Venezuela”, dice Alejandro Sierra, cofundador de Yummy, “Esto es un lienzo en blanco. Hay poca competencia y muchísimo por hacer, sobre todo fuera de Caracas.”
Esa lógica convirtió a Yummy en un laboratorio permanente. “Tuvimos que dedicar un equipo entero solo a métodos de pago”, explica Carrillo-Batalla, una decisión que refleja cómo la adaptación se volvió ventaja competitiva. “Donde veas un proceso innecesariamente complicado, probablemente hay una oportunidad”, dice Sebastián Acosta, líder de producto.
Ese rol como laboratorio del ecosistema también se refleja en su estrategia de crecimiento: Yummy adquirió Wink, una startup venezolana de comercio electrónico, integrando a su equipo y su tecnología a la plataforma; como resume Acosta: “Wink es básicamente un Shopify tropicalizado, adaptado a las necesidades del mercado venezolano”. Para Sierra, «tropicalizar las transacciones fue uno de los mayores retos y también una de las cosas que nos favoreció”.
Con el tiempo, la empresa ha comenzado a formar talento tech en un ecosistema donde casi no existía. Ese efecto multiplicador es lo que termina de definir a Yummy como un petri dish del ecosistema venezolano: “Yummy se convirtió en una especie de universidad tech”, dice Carrillo-Batalla, “Mucha gente que pasó por aquí hoy se han unido a los equipos de desarrollo de otras empresas o está empezando nuevas empresas.”
2) Digitel está adoptando la inteligencia artificial como un proceso estratégico de largo plazo

Para Digitel, la adopción de inteligencia artificial no es un sprint, sino “una carrera de resistencia”. Así lo explica Gabriel J. Díaz Campion, Chief Information Officer de la empresa, quien subraya que la IA en la operadora llega como parte de un proceso más amplio de modernización tecnológica, anclado a la estrategia del negocio y al gobierno del dato.
Tras años de desinversión, Digitel priorizó la modernización de su red y de sus sistemas core antes de avanzar hacia los ecosistemas digitales. Con el aumento del tráfico y de los datos, la compañía tuvo que ordenar sus fuentes de información y establecer esquemas de gobernanza para que la inteligencia artificial pudiera “calzar” de forma coherente dentro del corporativo. El primer uso concreto fue en ciberseguridad, con modelos de machine learning supervisado para proteger los datos de los clientes.
La evolución continuó con la app de Digitel, que incorpora componentes de inteligencia artificial y reconocimiento avanzado de imágenes, con el objetivo de convertirla en el principal canal de atención. “Ahora estamos iniciando un camino nuevo con procesamiento de lenguaje natural. Cuando un cliente se comunique con Digitel, lo atenderá un sistema que entiende intenciones, con procesamiento de lenguaje natural y machine learning no supervisado”, dice Campion, en un contexto marcado por el despliegue de 5G y el crecimiento del volumen de datos.
En paralelo, la empresa impulsa planes de formación, upskilling y reskilling transversales, alianzas con universidades y apuestas por tecnologías como cloud, no-code para desarrollar MVPs más rápidos y sostenibilidad. “Con tanta modernización digital quedó mucho hardware obsoleto y estamos reduciendo la huella de carbono”, dice, “Buscamos científicos de datos muy específicos para potenciar los datos y trabajamos con universidades en programas de primer empleo, incorporando capacidades de inteligencia artificial con un razonamiento abstracto y cognitivo distinto”.
“Al final, en Digital lo que queremos es traducir sentimientos de forma digital, entender intenciones y mentalidades”, explica, “El gran reto es cómo modernizar sistemas, cómo evolucionar los canales digitales y cómo, desde la innovación y el design thinking, entender las perspectivas del usuario y traducirlas en tecnología. Nuestro plan de adopción de inteligencia artificial tiene victorias tempranas, pero está pensado a tres años: no es un plan de velocidad, es un plan paulatino.”
3) Mastercard está construyendo la autopista del comercio digital del futuro en Venezuela
En Venezuela, el recorrido de Mastercard se ha acelerado en los últimos dos años con la migración de tarjetas Maestro a débito Mastercard, un paso clave para habilitar pagos sin contacto y el uso de tarjetas en plataformas digitales. Así lo plantea Claudia Acosta, country manager para Venezuela, quien explica que la estrategia de la compañía combina décadas de evolución en pagos con inteligencia artificial, datos y estándares globales para sostener el crecimiento del comercio digital. “Para poder desarrollar todos los aplicativos de pago necesitábamos migrar las tarjetas”, explica Acosta, subrayando que no se trata solo del plástico, sino de una nueva autopista de mensajería sobre la que se montan productos más avanzados.
Esa infraestructura separa dos mundos de pago. En el físico, el pago se hace con la tarjeta en el punto de venta: se acerca el plástico, se introduce en el lector, se usa el chip y, en algunos casos, el PIN. En el mundo digital, en cambio, entran conceptos menos visibles para el usuario.
La tokenización significa que el número real de la tarjeta no viaja por internet cuando se paga online: se reemplaza por un código digital único, mucho más seguro, que protege la compra y reduce el fraude. Las passkeys, por su parte, son un método de verificación que sustituye los códigos enviados por mensaje (OTP): en lugar de escribir números, el usuario se autentica con su huella, su rostro o el bloqueo del teléfono. “El objetivo de todo el mundo digital es que sea sin fricción”, señala Acosta.
Sobre esa base emerge el siguiente salto: el agentic commerce o comercio agéntico. Hoy, cerca de 20% de las compras globales en comercio electrónico ya son ejecutadas por agentes de inteligencia artificial. El reto, explica Acosta, es que esas transacciones no ocurran “en la oscuridad”. Con Mastercard Agent Pay, la compañía busca verificar agentes, tokenizar cada pago y autenticar cada paso, asegurando que queden claros la intención y el consentimiento del usuario. “Consumo, intento y consentimiento capturados y verificados”, resume. Para Mastercard, esto la próxima frontera del comercio: pagos que funcionan a la velocidad de la vida, construidos sobre confianza, visibilidad y escala.
4) Por sus particularidades, Venezuela tiene muchos mercados por ser explotados

Venezuela es un mercado repleto de oportunidades que esperan ser explotadas. Eso argumentó Patrick Dolman, un inversionista previamente ligado a las firmas Bicycle Capital y Morgan Stanley, en un panel con emprendedores jóvenes. “Cada vez que vengo a Venezuela me emociono. Empecé a volver el año pasado porque veía demasiadas oportunidades. Nosotros invertimos en una compañía de motos en Brasil y allá se venden 3 millones de motos al año con una población de 220 millones de personas”, dijo, “En Venezuela se venden 700 mil motos al año con una población de un poquito menos de 30 millones. Esa proporción no tiene sentido. Es un mercado demasiado consumidor y acepta todo.”
Dolman lo ejemplifica así: cuando lanzas un software, hay disposición real a pagar; en el caso de la plataforma de pagos diferidos Cashea, además, la gente efectivamente cumple y paga de vuelta. Eso —dice— no es algo que ocurra en un país “normal”. Y es precisamente esa anomalía la que lo entusiasma: mirar lo que está pasando y pensar que se trata de una oportunidad descomunal.
5) Verónica Ruiz del Vizo y la UCAB esperan formar en IA a 25.000 educadores venezolanos
La adopción de la IA no es uniforme y debe partir de las necesidades concretas de cada sector. Así lo planteó la gurú del marketing Verónica Ruiz del Vizo: “El tema es por dónde empieza mi negocio a integrar inteligencia artificial. Su negocio es agricultura, el de otro es retail, el de otro es finanzas: no necesitamos las mismas herramientas ni tenemos los mismos problemas”, dijo, “Entendiendo eso, y tratando de evitar quedarnos atrás, la pregunta es por dónde se comienza”.
Ruiz del Vizo explicó que ese enfoque la ha llevado a impulsar un ambicioso programa de formación en inteligencia artificial en la región. El proyecto apunta a capacitar a un millón de personas, de las cuales 25.000 estarían en Venezuela, y ya dio un primer paso con la firma de un convenio con la Universidad Católica Andrés Bello para formar educadores. El objetivo, señaló, es integrar la IA en la educación primaria y bachillerato, de modo que los estudiantes comiencen a usar estas herramientas incluso antes de que muchos docentes dominen plenamente su funcionamiento.
6) Venezuela es un mercado subatendido con muchas ventajas competitivas ocultas
Durante las últimas décadas, Venezuela ha sido percibida en el mundo corporativo como un territorio inexplorado, casi impracticable para la inversión. Sin embargo, para un grupo creciente de empresas tecnológicas y de servicios, esa narrativa ha ocultado ventajas competitivas estructurales: tamaño de mercado, adopción digital, baja competencia internacional, talento adaptable y una demanda todavía insatisfecha. “Desde el exterior, pueden pensar que es inteligencia artificial”, dirían Carlos Navarro, socio de VIP Capital, “pero esto sí está pasando aquí”.
Para algunas multinacionales, la entrada a Venezuela no fue un acto de audacia improvisada, sino una decisión estratégica basada en variables que otros prefirieron ignorar. “Entramos cuando muchos veían solo riesgos”, recordó Andoni Alava, managing director de la plataforma de delivery PedidosYa en Venezuela. El diagnóstico inicial combinó tamaño de mercado, demografía, adopción tecnológica y una lectura comparativa con otros países donde ya operaban. “Venezuela es un país grande, con un PIB muy por encima de países de Centroamérica donde tenemos operaciones exitosas”, dijo Alava.
Convencer a las casas matrices no fue sencillo. Alava explicó que el proceso exigió traducir la oportunidad venezolana a un lenguaje corporativo. La decisión se sustentó en números, pero también en contexto: baja competencia internacional, altísima penetración de teléfonos inteligentes y una demanda todavía subatendida. “Cuando entramos, no había mucha competencia, y las condiciones de usabilidad estaban ahí”, agregó.

Desde la perspectiva de otras empresas tecnológicas, el atractivo del mercado venezolano está en su carácter de “océano azul” –o un mercado donde una compañía puede crear nueva demanda ante competencia nula o escasa, lo que permite crecer– dijo María E. Pereda, country manager de Venezuela para la plataforma de movilidad Yango. Para Pereda, la baja digitalización de servicios cotidianos abre espacio para crecer sin desplazar actores existentes: “La penetración del servicio de movilidad no digitalizado sigue siendo enorme”.
A estos factores se suma una ventaja estructural de largo plazo. María Eugenia Salazar, socia del bufete Baker McKenzie, apuntó al potencial energético del país. “Aquí no se ha explotado la primera molécula de gas natural y nuestros vecinos no tienen gas”, dijo, al definir a Venezuela como una potencia energética latente. En su visión, alrededor de esa base pueden desarrollarse múltiples industrias de bienes y servicios que todavía están por construirse.
El talento venezolano es también un activo “fundamental” para las empresas que deciden entrar al país. “Sin un equipo local que entiende el mercado y que vaya a la velocidad que quiera la empresa, va a ser muy difícil” prosperar, dijo Alava. Similarmente, Pereda coincidió al destacar “la agilidad” como una ventaja competitiva diferencial: “Lo que hemos vivido los últimos treinta años nos obligó a responder rápido, pensar fuera de la caja y tener ideas innovadoras”.
Más allá del marco regulatorio y los números, el factor emocional también juega un papel en la toma de decisiones. “No convences a una multinacional solo con emoción, pero tampoco solo con números”, explica Alava. Según su experiencia, la percepción cambia cuando los decisores visitan el país. “Cuando vienen a Caracas, ven la infraestructura y entienden al venezolano, se les abre la mente: aquí hay una oportunidad”.
Ese cambio de mirada se repite entre quienes visitan el país por primera vez. “El comentario más común es: ‘¿por qué no entramos antes?’”, dijo Pereda, al relatar la experiencia de recibir delegaciones internacionales, “Y la verdad es que esto es algo que solamente se vive cuando vienes a Venezuela, cuando entiendes que todavía hay 20 millones de personas que todos los días se mueven, que todos los días van al trabajo, que todos los días utilizan el transporte público, o que todos los días tienen que pedir comida.”.
Pereda también relativizó la idea de que Venezuela sea un caso excepcionalmente complejo, recalcando que Yango incluso opera en mercados emergentes donde emplea una mano de obra con altos niveles de analfabetismo: “Muchas veces creemos que Venezuela es un caso muy particular”, dijo, “pero hay compañías de tecnología del primer mundo operando en mercados mucho más complejos, en África o Medio Oriente.”
La presencia de multinacionales, lejos de desplazar al emprendimiento local, puede elevar los estándares del mercado. “Vamos a convencer a multinacionales para que vengan para acá”, dijo Alava, “no para que le quite el espacio a los emprendedores sino para que compitan y suban la vara y hagan que las cosas sean mejores”
Así, para Navarro, todos estos procesos están dando forma a un nuevo ecosistema empresarial: “El entramado empresarial venezolano se está llenando de gente que bajo la premisa del know-how y no del know-who está haciendo que las cosas pasen”.
Foto de portada: un stand de Yummy, el app de movilidad, en el Summit (Ecosistema/Miguel Gutiérrrez).









