En un país cambiante, Banplus presenta una solución para los profesionales venezolanos

Banplus presentó Soluciones Profesionales para médicos, abogados, creativos y otros profesionales en un país donde el crédito bancario ronda 3% del PIB y la demanda de financiamiento empresarial quintuplica la oferta.
  • Banplus lanzó Soluciones Profesionales para bancarizar y financiar a médicos, comunicadores, abogados, ingenieros, consultores independientes y otros profesionales, el sector de servicios que mejor resistió la crisis y que hoy representa el 15% del PIB.
  • Debido a la falta de historiales crediticios tradicionales en el país, el banco analiza el flujo diario de transacciones en las cuentas para medir los ingresos reales de los profesionales de libre ejercicio.
  • Con la cartera de crédito nacional estancada en torno al 3% del PIB, el banco busca captar al cliente joven combinando opciones de financiamiento con la plataforma de educación financiera Bplus.

La primera pregunta ya no es cuánto cuesta abrir una cuenta. Es otra, más impaciente, y Verónica Ávila, presidenta ejecutiva del banco venezolano Banplus, la repite como una consigna que escucha todos los días: «Hoy en día, lo que más te preguntan es: ¿están dando crédito?». La presidenta de Banplus responde que sí —»estamos dando crédito con un foco de clientes específico»— y ese foco tiene desde mayo un nombre comercial: Soluciones Profesionales, el paquete con el que el banco decidió sentarse a conversar con el médico que quiere comprar un equipo, el arquitecto que factura por proyecto y los profesionales jóvenes que hasta hace poco cobraban en Zelle y no pisaban una sucursal de un banco venezolano.

La propuesta combina cuentas en bolívares y divisas movilizables con tarjeta de débito sin contacto, pago móvil, banca en línea y tarjeta recargable internacional, opciones de financiamiento —crédito personal, capital de trabajo— y adquisición de divisas por intervención electrónica. Nada de eso es revolucionario en sí mismo. Lo interesante es el diagnóstico que hay detrás.

La intuición de Ávila tiene sustento estadístico. Entre 2021 y 2024, según el economista venezolano Asdrúbal Oliveros, el crecimiento venezolano no lo empujaron ni la construcción ni los servicios de gobierno, sino los rubros esenciales y aquellos atados a la productividad: alimentos, salud y servicios profesionales. Es el retrato de una economía austera donde el médico, el abogado, el contador y el diseñador —los que venden horas y conocimiento, no inventario— resultaron ser el segmento que mejor aguantó el chaparrón. También es el retrato de un sector desatendido: la cartera de crédito en dólares supera los 2.000 millones pero apenas equivale a alrededor de 3% del PIB, mientras la demanda de financiamiento empresarial ronda los 11.000 millones. Cinco veces más apetito que oferta. Ahí, en ese hueco, es donde Banplus decidió meter la mano.

El sector bienes y servicios –que hoy emplea a miles de profesionales jóvenes en multinacionales, emprendimientos y startups entre las torres de La Castellana y El Rosal y los co-working spaces de Las Mercedes y La Trinidad– absorbiese parte del tamaño perdido por el declive industrial durante los años de crisis, representando actualmente el 15% del PIB según Oliveros. La contracción masiva de la economía “provocó un cambio en las dinámicas sectoriales”, dijo Oliveros en una entrevista en Unión Radio, llevando a un traspaso del peso de los sectores de la construcción y la manufactura –en ese entonces los sectores más importantes después de petróleo– a la actividad comercial y de servicio.

De GLAMM a Soluciones Profesionales: segmentación por nichos

Ávila —economista, casi tres décadas de carrera en tesorería, crédito, medios de pago y banca especializada— tiene olfato para ese nuevo país: preside Banplus desde enero de 2023 y sigue siendo la única mujer al frente de un banco en Venezuela. Su gestión ha consistido, básicamente, en trocear el mercado de personas naturales en nichos y sacarle un producto a cada uno. Banplus fue pionero al incorporar President’s Club, una membresía premium, creada en 2018. Luego vino GLAMM, el club de soluciones financieras para mujeres independientes y profesionales, en noviembre de 2023: «Yo quiero hacer una solución financiera especialmente para mujeres, pero económicamente independientes», cuenta. «Era un compromiso que yo tenía con las mujeres. O sea, siendo yo presidenta mujer, ¿cómo yo no voy a ayudar a las mujeres profesionales y económicamente independientes del país?». Después Platea, para mayores de 65 años, presentada en noviembre pasado, con una lógica que ella explica sin adornos: «No solamente estoy atendiendo a la persona mayor de 65 años, sino que estoy atendiendo al hijo, que normalmente es el target de cliente que va a ser productivo a nivel del banco».

Quedaba un hueco. «Me había quedado la inquietud por los servicios profesionales», dice. «¿Cómo atacamos lo que es servicios profesionales o de libre ejercicio?». La respuesta llegó con el cambio sistemático de 2026: «Confirmamos que nosotros teníamos que tener a ese profesional graduado universitario que está comenzando su línea de crecimiento”, dice, “Tenía que tener el apoyo de un banco que creyera y que le creara una solución a la medida».

Transaccionalidad: el nuevo credit score en Venezuela

El timing no es casual. La cartera de créditos de la banca venezolana cerró junio en el equivalente a 3.948 millones de dólares, con un alza real de 23,67% en el primer semestre y de 61,40% interanual, y la Asociación Bancaria proyecta un crecimiento de entre 40% y 45% para el cierre del año, según un Informe Bancario de Aristimuño Herrera & Asociados. Son números que impresionan hasta que se los mira de frente: el crédito bancario ronda 3% del PIB, muy por debajo del 40% previo a la crisis venezolana de la última década, y el encaje legal sigue secando el crédito. Se crece, sí, desde un piso muy bajo. Banplus se mueve en esa estrechez: en abril su cartera subió 10,4% mensual, la cuarta variación más alta del Top 10, hasta 2,1% del mercado, mientras cinco instituciones concentran 75,5% de los préstamos del sistema. El banco mediano compite, entonces, donde puede competir: en el nicho, no en el volumen.

Y ahí aparece el problema técnico de fondo. ¿Cómo evalúas a alguien que no tiene nómina, ni recibo de pago, ni patrono? «Lo más importante es que estés bancarizado para yo poder realmente ver cuál es tu flujo de ingresos», responde Ávila. «Hace dos años y medio, la gente joven estaba con productos afuera, donde no tenían absolutamente nada que ver con la banca local”. En ese entonces –durante el período de estabilidad por medio de la dolarización burlonamente llamado “Venezuela se arregló”– abundaba el uso de efectivo y Zelle en Venezuela pero también de tarjetas de crédito de bancos de Estados Unidos, Panamá y hasta España.

Pero, ante el retorno del uso de bolívares, el panorama ha cambiado: “Ya [los jóvenes profesionales] se han acercado a los bancos, ya tienen transaccionalidad en el banco, y esa es la manera más fácil que yo puedo corroborar cuáles son tus ingresos, más allá de lo que me pueda decir una certificación de ingresos». Traducción: la transaccionalidad se convirtió en el credit score de un país sin buró de crédito confiable. El banco no te cree por lo que declaras, sino por lo que se le ve pasar por la cuenta.

El otro cuello de botella es el plazo. «El otro cuestionamiento de este cliente profesional es: ‘no, yo necesito más plazo’, porque estoy invirtiendo en mi consultorio o en la materia prima que tiene que ver con mi profesión», admite. La oferta —flexibilidad caso por caso, «déjame entender cómo es tu línea de crecimiento y déjame yo adaptarme»— cae como anillo al dedo para los vaivenes de la juventud profesional venezolana.

Álvaro Colina, abogado y cliente del banco desde 2008, lo resume desde el otro lado del mostrador: «Un banco que se gana la fidelidad de sus clientes por una forma de atender directa, personal, en donde te hacen sentir parte del banco y no un número de cuenta simplemente».

El valor no financiero: asesoría para reconstruir la confianza

Hay una segunda pata, la no financiera, y es la que Ávila defiende con más convicción: Bplus, la plataforma de soluciones no financieras que el banco lanzó en 2024 y cuyo segundo aniversario se celebrará en septiembre, disponible para clientes y no clientes. «El rol no financiero es la formación, eso es fundamental», sostiene. «La proyección que tú puedas tener a futuro es imposible que la tengas sin una formación. Y los casos de éxito o de fracaso tienen que ver con no tener la formación financiera de negocio. Existen muchísimas buenas ideas o buenas expectativas de negocio, pero no tuviste la asesoría, no tuviste la formación financiera, no lograste los resultados».

Colina, que ejerce por su cuenta, describe esa pata en términos prácticos: «No te dicen que no cuando necesitas conversar para pedir alguna asesoría en materia financiera, y eso te hace crecer como profesional independiente cuando tienes ese respaldo que sabes que cuentas con un banco que siempre va a estar contigo».

Es, también, un cálculo comercial elegante: formar hoy al que todavía no califica para el crédito de mañana. El profesional que describe —»una persona que tiene mucho conocimiento, que tiene lapsos de espera cortos, que valora la tecnología, pero también valora el nivel de servicio»— es exactamente el cliente que la banca venezolana perdió durante la década de las remesas, las fintech extranjeras y las cuentas en Miami. Además, Ávila resaltó que estos clientes jóvenes o profesionales pueden percibir a la banca estándar como lejana, complicada y costosa

Recuperarlo cuesta más que un producto nuevo. Cuesta desmontar quince años de desconfianza.

Lo que retiene al que se quedó, en cambio, es prosaico y muy venezolano: «Tenemos una aplicación excelente, de muy fácil manejo, muy pocas veces caída —pero muy pocas veces en comparación con otros bancos», dice Colina. «Difícilmente vas a encontrar que no puedas pasar una tarjeta de Banplus».

Y Soluciones Profesionales, pensada para la gama de profesionales de esa Venezuela creciente de bienes y servicios, promete continuar la apuesta por una demografía en búsqueda de aliados en un sistema bancario que se reconstruye. «Es accesible, es fácil, te soluciona y te genera valor», dice Ávila sobre Soluciones Profesionales; una propuesta en un país que empieza una vez más a estirar la mano a una generación que se formó esperando. 

Este reportaje forma parte de un espacio editorial realizado con el apoyo de Banplus, en el marco de nuestros contenidos patrocinados sobre tendencias y consumo en Venezuela.

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