En Caracas, el Black Friday de 2025 no se sintió como una estampida sino como un termómetro: entre colas puntuales en algunos centros comerciales, vitrinas con rebajas selectivas y calles donde la jornada pasó casi inadvertida, la fecha mostró un consumo más cauto, más fragmentado y más dependiente del contexto: desde la inflación en bolívares y el uso extendido de divisas ante el paisaje cambiario hasta la tendencia de extender el descuento a través de la semana, lo que diluye el impacto del viernes. Con ese telón de fondo, el equipo de Ecosistema recorrió zonas comerciales de los municipios Chacao, Libertador y Sucre para tomar el pulso real del día.
Desde 2019, cuando se organizó el primer Black Friday en Venezuela en un contexto de flexibilización cambiaria y auge de pagos en divisas, el evento se volvió un imán comercial: ese año se reportaron rebajas anunciadas de 20% a 70% en comercios caraqueños. Desde entonces, la jornada se fue “institucionalizando” y extendiendo como kickoff de la temporada navideña, apalancada por la dolarización de facto. Sin embargo, en 2023 –un año de ralentización económica– se reportó una caída de casi 20% en comparación al año anterior, según Ecoanalítica. Sin embargo, en 2024, el gremio de los centros comerciales reportó un incremento de 30% en el flujo de visitantes durante la fecha.
Este año, si bien existió un alto grado de heterogeneidad entre las zonas observadas, el descuento promedio en las 40 observaciones recopiladas del día fue de 28% para el pago en bolívares, y del 39% para pagos en divisas, con algunos locales incluyendo descuentos sólo en moneda extranjera. Esta estrategia de descuentos diferenciados se hizo más frecuente fuera de los centros comerciales, sobre todo en el Bulevar de Sabana Grande.
Otro patrón fue que mientras mayor era el descuento ofrecido, menor era la selección de productos a los que aplicaba. Por ejemplo, la cadena de farmacias Farmatodo ofrecía un 20% de descuento en casi todos sus productos —salvo alimentos, bebidas, fórmulas infantiles y psicotrópicos—, cuando la tienda de ropa Balú ofrecía hasta un 70%, pero que sólo aplicaba a un conjunto muy pequeño de prendas.
Un efecto focalizado
Aunque en la gran mayoría de ubicaciones visitadas se observaron descuentos y promociones, el nivel de convocatoria no fue similar. Un caso llamativo en este sentido fue el de la cadena de tiendas de ropa Pawer, que en su sede del Sambil Chacao se hacían colas de al menos media hora para entrar, pero que en otra sede del Tolón Fashion Mall no tenía casi afluencia, pese a manejar descuentos similares.
Algunas hipótesis que pueden explicar estas diferencias pasan por las experiencias que intrínsecamente ofrece cada centro comercial en Caracas—incluso fuera del Black Friday—, pero también por sus propios niveles de acompañamiento a la fecha, tanto en el campo físico como en el digital. “Durante toda la jornada habían promotoras paseando por todo el lugar con carteles que decían «Ven que te cuento todas las promociones para este día», y te podías acercar a pedir información”, dice Alberto Alcalá, un consumidor que decidió hacer sus compras del Black Friday en el Sambil La Candelaria, “También se manejaron muy bien por redes sociales, su Instagram publicó los descuentos de sus tiendas para ese día”.
Por contraste, vendedores en otros lugares como el Centro Millenium Mall no notaron un impulso de ventas particular para la fecha, a pesar de contar con descuentos que rondaban entre un 50% y 70% para algunas de sus tiendas. Esto refleja el bajísimo crecimiento de las ventas a través del año registrado por Ecoanalítica.
Ni muy muy, ni tan tan
Un resultado común en los comercios analizados fue el bajo dinamismo en la jornada, al menos comparado con años pasados en Caracas (ya que reportes apuntan hacia una mayor actividad en el interior del país).
Para muchos de los comercios encuestados, el Black Friday no supuso un cambio sustancial en los niveles de venta, con algunos casos hasta indicando que las ventas fueron mayores en semanas anteriores. En parte, esto se debe a un efecto diluido, pues muchos comercios manejaron descuentos más allá del viernes, sea a través de toda la semana o durante el fin de semana.
Otros condicionantes parecen obedecer más a la desmitificación del fenómeno Black Friday: análisis en EEUU indican que los precios de la fecha no suponen un ahorro para el consumidor en más de un tercio de los casos, sino todo lo contrario. Incluso en Venezuela algunos usuarios reportaron aumentos de precios para los artículos con promoción.
Tampoco se debe desestimar los efectos económicos estructurales sobre el consumo en Venezuela, ni la tendencia mundial de compras en internet, ya que según datos de Adobe Analytics, las ventas online durante el Black Friday en EEUU crecieron un 9.1% respecto al año, ubicándose en casi USD 12.000 millones —mientras que las ventas convencionales alcanzaron USD 18.000 millones—, esto sin contar el impulso adicional que generan fechas como Cyber Monday.
El Black Friday en Caracas dejó una fotografía de contrastes en descuentos y experiencias, con un consumidor que evalúa con mayor cautela qué vale la pena y qué no. Con el impulso creciente de las compras digitales y la tendencia de promociones prolongadas, la fecha parece estar transitando hacia un formato menos centrado en un único día.
“Hay que aprovechar de una vez, no se qué va a pasar en diciembre”, dijo Kendry Ramírez, un comerciante de una tienda de zapatos en Sabana Grande, “No hay rial”.
Este reportaje contó con el apoyo reporteril de Verónica Mata Mugno.









