Conoce Makers, el fellowship regional que busca formar a jóvenes venezolanos en tecnología

Es gratuito y forma a jóvenes como founders o desarrolladores especializados en IA. También conecta a sus egresados con fondos de inversión y empresas top de Latinoamérica. Sus aplicaciones para la próxima cohorte cierran el 20 de septiembre.

Es gratuito y forma a jóvenes como founders o desarrolladores especializados en IA. También conecta a sus egresados con fondos de inversión y empresas top de Latinoamérica. Sus aplicaciones para la próxima cohorte cierran el 20 de septiembre.

  • Makers es un fellowship gratuito y 100% remoto que ya formó a más de 640 jóvenes en Latinoamérica, pero apenas tiene presencia en Venezuela.
  • El programa dura 10 semanas y termina en un Demo Day frente a inversionistas, con dos caminos posibles: emprender o hacer un internship.
  • Las aplicaciones para la próxima cohorte, abiertas a jóvenes de 18 a 25 años de toda Latinoamérica, cierran el 20 de septiembre.

Para 2030, la industria tecnológica podría enfrentar un déficit global de 4,3 millones de profesionales, según proyecciones de la consultora Korn Ferry. La demanda de talento tecnológico crece más rápido de lo que el mundo logra formarlo. En América Latina esa brecha entre oferta y demanda es todavía más marcada. Golpea de forma directa a los jóvenes de 18 a 25 años: la franja etaria que las empresas más necesitan contratar. Al mismo tiempo, es en la que menos se invierte en formar.

¿Por qué crece la brecha de talento tecnológico en América Latina?

Del lado de la demanda, las empresas de la región no dejan de necesitar talento. El informe El Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial, publicado en abril de este año, lo confirma. El 84% de los empleadores de América Latina y el Caribe planea invertir en reentrenar a su personal. Los analistas de datos y los especialistas en inteligencia artificial y machine learning están entre los perfiles más buscados de la región. Son perfiles jóvenes casi por definición, porque son roles que recién empiezan a masificarse en el mercado laboral. Casi nadie tiene todavía, para esos roles, una década de experiencia.

Para Venezuela esta es una señal de oportunidad, pero también de un vacío. Faltan escalones intermedios de formación, mentoría y conexión con el resto de la región. Sin eso, ese ascenso acelerado puede quedarse corto de habilidades reales. Justo en ese vacío es donde Makers, un fellowship gratuito que ya formó a más de 640 jóvenes en Latinoamérica, dice tener algo que ofrecer. El programa forma parte de la misma familia de los hermanos Bilbao. Andrés Bilbao es conocido por ser parte del equipo fundador de Rappi desde 2015 y ahora liderar 30X. Su hermano, Daniel Bilbao, es CEO y cofundador de Truora.

Un hub de talento que quiere impactar en Venezuela

Makers se define a sí mismo como un incubador de «los futuros líderes de Latinoamérica». Es un programa gratuito, cien por ciento remoto, dirigido a jóvenes de 18 a 25 años, sin importar su carrera de origen. Según cifras de su propia plataforma, ya ha formado a más de 640 fellows. El 45% de ellos se ha convertido en fundadores de su propia empresa. Tres han pasado por Y Combinator —la aceleradora de Silicon Valley detrás de Airbnb, Stripe y Dropbox—. Y más de 50 trabajan hoy en empresas tecnológicas líderes de la región. Opera con presencia activa en Colombia, México, Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Brasil, Uruguay y Ecuador.

Venezuela no aparece en esa lista, y ese es exactamente el problema que César Guillén, co-director general de Makers y su equipo, quiere resolver. «Makers está muy concentrado en Colombia, principalmente, y en Argentina, Chile, México, incluso Perú y Bolivia, pero hay muy pocos makers en Venezuela», cuenta. Los pocos venezolanos que ya pasaron por el programa, dice, llegaron casi «por accidente». No fue por una campaña dirigida al país ni por referidos locales, sino porque terminaron ahí por conexiones externas. «Lo que yo quiero hacer es que esto se conozca en toda Venezuela, porque al final del día es un fellowship que no solamente te forma en habilidades importantes, sino que te conecta con los más cracks de Latinoamérica», explica Guillén.

¿Cómo aplicar y qué caminos ofrece Makers?

Para aplicar, los requisitos son pocos pero específicos. Hay que tener entre 18 y 25 años, residir en cualquier país de Latinoamérica y manejar un inglés conversacional —equivalente a un nivel B2—. Sobre todo, hay que tener algo construido. No importa si fue una startup que no despegó, un proyecto universitario, un equipo estudiantil o una aplicación a medio terminar. Lo que Makers busca, según describe su equipo, es evidencia de que la persona ya construye cosas por iniciativa propia. El proceso de selección incluye, según el propio programa, una revisión de la aplicación, una conversación en inglés, un ejercicio práctico y una entrevista final.

Una vez dentro, hay que elegir uno de dos caminos, aunque ambos arrancan con el mismo formulario. El primero es el track de negocio, donde el objetivo es construir y lanzar un producto propio. La meta es levantar capital o convertirlo en una startup real. El segundo es el track de coding, enfocado en formar desarrolladores que trabajen con inteligencia artificial. En palabras del propio equipo, terminan asumiendo roles de liderazgo técnico. Eso es lo que ellos describen como el camino hacia convertirse en un CTO (Director de tecnología). «Makers ya impulsa el talento uno por ciento de la región», dice Guillén. «Lo que buscamos ahora es que ese impulso también llegue a Venezuela».

Diez semanas, un MVP y un Demo Day frente a inversionistas

El programa tiene un plazo de 10 semanas, con dos sesiones semanales dictadas mayormente por invitados. Esos invitados son fundadores con empresa propia, especialistas en IA o profesionales que ya pasaron por el ecosistema de startups de la región. Cada cohorte tiene un líder que combina ambos mundos —conocimiento técnico duro y experiencia real levantando una empresa—. A eso se suman mentores rotativos de alto perfil en Latinoamérica. Se conectan con los fellows aproximadamente cada dos semanas para revisar avances y destrabar problemas puntuales.

El eje del programa es construir, no solo escuchar clases. Durante las diez semanas, cada fellow, o su equipo, desarrolla un MVP (producto mínimo viable, la primera versión funcional de una idea). Ese MVP se presenta al final en un Demo Day con formato de pitch, similar a Shark Tank. De todos los proyectos que se muestran en una fase inicial, un grupo reducido —normalmente unos seis— avanza a la siguiente etapa. Ahí presenta su idea directamente a fondos de inversión.

Al terminar, hay dos caminos posibles. Uno es emprender con lo construido. El otro es el que el propio equipo describe como el más recomendado: el placement. Ahí, Makers conecta al fellow con una startup aliada para hacer un internship. Así entiende por dentro cómo opera una empresa en crecimiento antes de fundar la suya. Y quien completa el programa se vuelve, formalmente, un «maker». Ese estatus da acceso permanente a la comunidad. Ahí circulan vacantes, presentaciones de startups propias y contactos directos con founders y fondos de la región.

Santiago Cárdenas, líder de formación de la próxima cohorte, lo resume con un ejemplo concreto. «Escribes en ese grupo ‘necesito una persona que trabaje en Meta’ y te dan el contacto. Es un poco loco toda esa comunidad que hay».

De la «Rappi Mafia» a un fellowship para toda la región

El origen de Makers, según cuenta Guillén, está ligado a un fenómeno que ya tiene nombre propio en Latinoamérica: la «Rappi Mafia». Se trata de la red de exempleados de la superapp colombiana de delivery. Desde 2015, ha fundado más de cien startups en la región: 46 en Colombia, 23 en México y 20 en Brasil, entre otros países. Según un recuento reciente de Infobae, ese total incluye casos como Frubana (más de $65 millones levantados) o Clara, hoy un unicornio fintech mexicano. El término, y el modelo, están inspirados directamente en la «PayPal Mafia» de Silicon Valley. Se trata de los exempleados de PayPal que, tras la venta de la compañía en 2002, fundaron Tesla, LinkedIn, YouTube y Palantir, entre otras.

Rappi, cuenta Guillén, necesitaba algo parecido. Pero de forma deliberada: jóvenes recién salidos de la universidad con habilidades de inteligencia artificial, desarrollo y crecimiento de empresas. Esas habilidades normalmente solo se adquieren con un MBA o años de experiencia laboral. Para resolverlo, según su relato, la compañía creó un programa interno que le permitiera formar su propia versión de esa «mafia» de talento. Ese programa terminó independizándose y transformándose en lo que hoy es Makers. Es un hub de emprendimiento y talento para toda Latinoamérica, activo como fellowship desde 2021. Este año, dice Guillén, la organización está en pleno proceso de reestructuración para poder escalar su alcance a nivel regional. Eso explica, en parte, por qué ahora está mirando hacia Venezuela con una estrategia dirigida. Esa misma lógica de red y comunidad es la que encontramos en un foro de jóvenes empresarios al volver a Venezuela.

Lo que sigue para Makers en Venezuela

El equipo de Makers está conformado en parte por venezolanos. Más allá del negocio y el impacto que representa para la región, describen su trabajo en términos que se sienten menos corporativos y más personales.

María Inés Arias, parte de la dirección de marketing, lo conecta directamente con la experiencia de emigrar o quedarse. «Lo que busca Makers está muy conectado con el propósito de muchos venezolanos: romper ese muro entre las oportunidades que queremos construir y las oportunidades reales en las que podemos construir. Básicamente te da la oportunidad de no solamente romper ese muro, sino construir otro con personas que tienen la misma visión que tú».

¿Qué perfiles acepta Makers y cómo aplicar antes del cierre?

Para Gabriela Pineda, directora de reclutamiento, el filtro real del programa no es el currículum. «Lo que más me gusta de Makers es que no importa de dónde seas, de dónde vives, en dónde estudiaste: solamente importa tu potencial para romperla», dice. «Le da la oportunidad a muchos chicos que hoy no tienen acceso fácil a la educación, a una buena universidad, a un buen colegio». Esa lógica es la que, según Cárdenas, explica por qué la cohorte tradicional también recibe perfiles que no vienen de carreras técnicas. Cuenta el caso de un fellow que estudia enfermería y decidió sumar formación tecnológica sin abandonar su carrera. Como dice el propio fellow, «porque siente que puede potenciar mucho lo que hace, en áreas que alguien de su carrera normalmente no exploraría».

La aplicación para la próxima cohorte está abierta hasta el 20 de septiembre, y el formulario está disponible en su sitio web. Durante años, para muchos acceder al talento top de Latinoamérica significó hacer una maleta y probar suerte en otro país. Makers apuesta a que esta vez baste con una conexión a internet y ganas de transformar el entorno con ingenio y tecnología. Espacios como este, que transmiten conocimiento en vez de acumularlo, son los que terminan moviendo la aguja a mediano plazo. Lo hacen en una industria local que no va a dejar de necesitar profesionales capacitados.

Isaac Fernández

Fundador de Asilo Digital, un medio sobre temas digitales y tecnológicos. Isaac es internacionalista graduado de la Universidad Central de Venezuela y diseñador de productos digitales

¡Comparte si te gustó!

Artículos más vistos

Artículos relacionados

¡Inscríbete en uno de nuestros planes de newsletter!

Suscríbete a nuestro recap, El Safari: Una ruta semanal por lo que debes leer del ecosistema.

¿Y cuál es la movida en Caracas? En La Movida, te mantemos al día con los planes, locales, obras, exposiciones, festivales y bochinches de esta ciudad.