Ronco cambia su imagen para el consumidor venezolano del siglo XXI

Ronco renueva su imagen para el nuevo consumidor venezolano, con empaques transparentes, códigos de color y un diseño que conecta tradición italiana, calidad y nuevas generaciones.
  • Ronco, marca de pastas del Grupo Mimesa, renovó su identidad visual y empaques después de más de 50 años en Venezuela, manteniendo su lema “Hecho con cariño”.
  • El nuevo empaque incorpora zonas transparentes, códigos QR y colores por variedad, con el objetivo de mejorar la legibilidad, mostrar el producto y conectar con consumidores más jóvenes.
  • La marca mantiene su elaboración con trigo durum y su vínculo con la tradición italiana en Venezuela; según Atenas Consultores, lidera en percepción de calidad, recordación y preferencia.

En una quinta del norte de Chacao —bautizada para la ocasión como la Casa Ronco—, con los jardines decorados de girasoles y las mesas repletas de tomates, ramas de albahaca, flores y potes de pasta, alguien reconstruyó por un día la casa de un hogar venezolano del siglo pasado: una cocina de puertas abiertas, en casa de los años cincuenta, donde la cultura italiana se coló hasta volverse propia. Sobre ese fondo Ronco, la marca de pastas del Grupo Mimesa, montó recientemente la puesta en escena de su cambio de imagen.

«Queremos mantener la tradición y el legado hecho con cariño de más de 50 años, pero también conectar con las nuevas generaciones», dice Henry Gómez, gerente de Mercadeo del Grupo Mimesa. La escenografía, entonces, no es casual. Evoca esa migración masiva –la que llegó huyendo de la posguerra y se quedó cocinando– que normalizó entre nosotros palabras como chao y birra, que convirtió a Venezuela en uno de los mayores consumidores de pasta del mundo e hizo del pasticho –voz del norte de Italia, sobre todo del Véneto, para nombra la lasaña– un plato esencial de la gastronomía venezolana.

Después de más de medio siglo en las mesas del país, la marca de pastas del Grupo Mimesa –una de las más arraigadas del anaquel venezolano– estrena una nueva identidad visual, un empaque rediseñado y un lenguaje pensado para un consumidor que ya no compra como compraban sus padres. 

El gesto más evidente del rediseño es también el más honesto: el empaque ahora deja ver la pasta. Secciones transparentes reemplazan buena parte del clásico rojo de la marca para mostrar el producto tal cual es, sin intermediarios. «Las nuevas generaciones quieren ver el producto que consumen, les gusta lo auténtico, lo transparente», explica Gómez. «Buscamos ese punto de equilibrio entre el color de la marca y la posibilidad de presenciar el formato de la pasta». El propio logo acompaña la idea: se transformó en un lazo que, en palabras del ejecutivo, «abraza la pasta que consumimos» —un modo de manifestar, dice, el cariño que la marca le tiene al consumidor después de tantos años de vigencia.

La misma búsqueda de claridad reordenó el reverso del empaque, donde los textos largos de antaño cedieron el paso a una infografía de cuatro pasos que resume, casi como un instructivo, cómo llevar la pasta del paquete al plato. A ello se suman nuevos sellos y códigos QR, esos puentes digitales con los que la marca busca hablarle a un consumidor más joven.

La otra apuesta del rebranding es la legibilidad. Cada variedad estrena un color propio que la vuelve reconocible de un vistazo en el punto de venta: el amarillo identifica a la Ronco Enriquecida, con vitaminas y hierro añadidos para reforzar la nutrición diaria; el verde distingue a la línea Jet, esa que se cocina en cinco minutos y está pensada para las madres contemporáneas a quienes el tiempo les sobra menos que nunca; el vinotinto marca el portafolio Premium; y el morado agrupa las Especialidades, la gama de los platos de ocasión como el infaltable pasticho.

En el frente de cada paquete, la marca conserva el sello que considera su mayor garantía: estar elaborada en su totalidad de trigo durum, el detalle técnico detrás de una pasta que promete quedar siempre al dente. No es un argumento menor: según el estudio más reciente de la firma Atenas Consultores, Ronco se posiciona con 24% del top of mind de marcas de pastas del país – en gran medida por su calidad.

Hay, sin embargo, un detalle que Ronco no quiso cambiar. La frase «Hecho con cariño» sobrevive al rediseño, aunque con una licencia: la «ñ» se transforma sutilmente en un corazón. Es, quizás, el guiño más revelador de toda la operación. «Queremos renovar nuestro compromiso y seguir dándoles a los venezolanos productos de valor, hechos con cariño, por lo menos 50 años más», cierra Gómez. En una época en la que la inteligencia artificial acelera y automatiza casi todo, una marca de pastas venezolana insiste en recordar que la mesa, siempre hecha con cariño, sigue siendo la mesa.

Este reportaje forma parte de un espacio editorial realizado con el apoyo de Grupo Mimesa (J-07032176-8), en el marco de nuestros contenidos patrocinados sobre tendencias y consumo en Venezuela.



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