Cashea levanta $100 millones: ¿Qué sigue para la empresa?

Cashea levantó 100 millones de dólares y lo celebró en Times Square: una de las mayores inversiones en un sector no energético del país desde enero. Su próximo desafío será armar, “bloque a bloque”, el "aliado integral" que su fundador promete ante el retorno del crédito formal a Venezuela.

En horas tempranas del 21 de julio, el personaje animado que acompaña las comunicación de Cashea –la app financiera venezolana de «compre ahora, pague después» (BNPL)– salió de las redes sociales para aparecer alzando la bandera de Venezuela en la conocida torre de Nasdaq, ubicada en Times Square en Nueva York. “Nasdaq felicita a Cashea por su levantamiento de 100 millones de dólares para reconstruir la confianza a través del crédito en Venezuela”, muestra el mensaje de la segunda bolsa de valores más grande de Estados Unidos.

Esta pantalla, utilizada comúnmente para anuncios importantes de las startups –como la memorable salida a la bolsa de Nubank en 2021– ahora muestra la apuesta de inversionistas por la empresa presidida por Pedro Vallenilla. Y es que el éxito de Cashea no es poca cosa: fundada en 2022, supera hoy los 10 millones de cuentas de usuarios y trabaja con 40.000 comercios adheridos —una base que, según la propia empresa, ya alcanza a más de la mitad de la población adulta del país. Esas cifras marcan un salto notable frente a los datos que manejaba a finales de 2024, cuando rondaba los 5 millones de usuarios y unos 5.000 comercios. De hecho, según la propia empresa, la aplicación procesa transacciones equivalentes al 3,5% del PIB venezolano. 

Los 100 millones de dólares levantados ahora por Cashea se perfilan como una de las mayores inyecciones de capital privado –si no la mayor– en un sector no energético de Venezuela desde que la captura de Nicolás Maduro, en enero, resquebrajó el cerco que durante años mantuvo al país fuera del radar del capital internacional. 

“La ronda responde a una convicción compartida con inversionistas de primer nivel que vinieron a Venezuela, lo vieron con sus propios ojos, y decidieron acompañarnos en el largo plazo”, dice Vallenilla, CEO de la empresa, “su participación representa un voto de confianza en los venezolanos y en el potencial del país”. 

Serie A y Serie B en un mismo mensaje

Aunque el titular habla de «100 millones de dólares» como una sola transacción, sin duda una de las mayores rondas de financiamiento conocidas para una compañía tecnológica enfocada exclusivamente en el mercado venezolano, la capitalización en realidad es la suma de dos rondas de financiamiento distintas, cerradas con meses de diferencia.

La primera es una Serie A de 40 millones, liderada por el fondo financiero Spice Expeditions –basado en  Westport, Connecticut– y cerrada en marzo de 2026. De ese monto, 20 millones llegaron como capital accionario (equity) y otros 20 millones como deuda estructurada a través de la firma de inversión sanfranciscana Architect Capital. La segunda es una Serie B de $60 millones, cerrada en junio de 2026 y liderada por la firma FinSight Ventures, fundada por el ruso Alexey Garyunov y con oficinas en Nueva York, San Francisco y Bangalore. 

En el lenguaje del venture capital, una Serie A llega cuando ya existe evidencia de que el producto funciona y el mercado responde, y financia la etapa de consolidar ese modelo. Una Serie B, en cambio, es capital de escala: se levanta cuando el modelo de negocio ya está probado y lo que se busca es crecer más rápido, entrar a nuevos segmentos o blindar la operación financieramente. Que Cashea haya cerrado ambas en cuestión de meses –y que la ronda B duplique en tamaño a la A– es una señal de que los inversionistas no sólo validaron el negocio, sino que están apostando a acelerarlo casi de inmediato.

Antes de estas dos rondas, Cashea ya contaba con el respaldo de nombres prominentes en el mundo del venture capital como Endeavor Catalyst, Endeavor Argentina, 99 Startups, Asymmetry Management y Epakon Capital, según registros de las plataformas de datos PitchBook y Crunchbase. La compañía también fue incluida en la lista Outliers 2026 de Endeavor, la organización de emprendimiento basada en Nueva York, que reconoce a las tecnológicas más relevantes en “economías rotas” y países en crisis.

Un impulso a la reconstrucción

Cashea nació de un vacío. La fintech fue fundada hace cuatro años por Pedro Vallenilla, Ramón Lange, Nicolás Curat y Arnoldo Gabaldón para un país donde el crédito, sencillamente, había dejado de existir: según estimaciones independientes, el crédito en Venezuela pasó de equivaler alrededor de 40% del PIB antes de la crisis de los 2010 a ser menos del 3% hoy en día. Sobre esa arena, en la que incluso desaparecieron las tarjetas de crédito, Cashea montó su modelo de “compre ahora, pague después” (BNPL): un anticipo desde la app y el resto en cuotas quincenales sin intereses, financiadas no por un banco sino por la propia red de comercios. “Devolverle el crédito sin intereses a la mitad de la población adulta de un país es, en sí mismo, el mayor impacto que podemos generar”, dice Vallenilla. 

Negocios en Caracas con señalizaciones indicando que cuentan con Cashea (Cortesía de Cashea).

Para las tiendas aliadas de Cashea, la recompensa se ve en la caja registradora. La firma Ecoanalítica estimó que en 2023 –cuando la economía venezolana enfrentó un frenazo– los comercios del Área Metropolitana de Caracas vieron contraerse sus ventas un 3,3%. Las tiendas que ofrecían Cashea, en cambio, convertían a tres de cada diez visitantes en compradores: una tasa de conversión del 30% que remaba contra la corriente de un mercado en retroceso. 

Desde entonces, la compañía ha liderado una serie de iniciativas para fortalecer el crecimiento de sus comercios aliados e impulsando iniciativas como Generación Impulso, que hoy acompaña a 7.800 adolescentes en cinco estados del país con formación en programación y robótica, ampliando oportunidades para las próximas generaciones. También, tras el doblete sísmico del 24 de junio, Cashea eliminó los recargos por mora a los afectados, adelantó caja a sus comercios aliados para proteger su liquidez y amplió crédito y plazos a través de Creo en Ti. 

Algunos observadores advierten, sin embargo, que el éxito de Cashea podría cargar su propia merma: si la economía venezolana se normaliza y la banca formal reactiva el crédito –como varios economistas anticipan a partir de 2027– la fintech perdería justamente la anomalía que la hizo imprescindible, un mercado donde era la única en prestar.

“Nosotros lo celebramos”, dice Vallenilla sobre el posible crecimiento de la cartera de crédito, “Nunca nos hemos presentado como la solución al sistema financiero venezolano: somos una pieza más, junto a los bancos, las instituciones y los comercios que reconstruyen la economía desde adentro”. La serenidad es entendible: Cashea ha demostrado previamente una gran capacidad de resiliencia, logrando mantenerse a flote a pesar de la brecha cambiaria entre la tasa de cambio oficial y la del mercado paralelo después de mediados del 2024: cuyo tamaño, en los peores meses en 2025, llevó a que el economista Francisco Sanabria Rotondaro –de la Universidad Metropolitana– advirtiera sobre una posible burbuja de crédito en junio de ese año.

La flexibilidad e innovación de la empresa puede deberse a las varias nacionalidades y diversos tipos de venezolanos que allí trabajan: una fórmula “deliberada”, dice Vallenilla, de combinar a “los que nunca se fueron y conocen la realidad del país mejor que nadie; los que están afuera, que se formaron en algunas de las mejores empresas del mundo y aportan ese estándar; y los que están volviendo”. De hecho, la empresa esperar usar capital de la nueva ronda de inversión para sumar más talento venezolano: y alimentar una mezcla que consideran “parte central de nuestra innovación: pocas empresas pueden combinar estándares globales con un conocimiento tan profundo de la realidad local”, explica, “Esa mezcla es Cashea.” 

Un recorrido por las oficinas de la empresa en la Torre Letonia, en La Castellana, es suficiente para notar su intención de contratar a distintos profesionales que forman parte de una primera ola tenue y arriesgada de migrantes retornados tras los eventos de enero. Pero también la riqueza del capital humano de la empresa: su directora de marketing, Mariana Páez-Pumar, ganó recientemente una beca creativa en el festival de Cannes; Eugenia Carmona, su muy-global head de finanzas estratégicas, estudió el pregrado en la prestigiosa UPenn y trabajó en J.P. Morgan en Nueva York por cinco años; Andoni Alava, su vicepresidente comercial, no solo puede presumir experiencia previa en Doha y Barcelona sino que fue por casi tres años el director de la empresa de delivery PedidosYa en Venezuela; y los fundadores antedichos –en un vaivén entre la diáspora y Caracas– mantienen lazos profundos con Buenos Aires, donde la empresa cuenta con varios argentinos y argentinos-venezolanos en posiciones estratégicas, incluyendo su Chief Technology Officer (CTO) Nicolás Curat. 

Cashea en los 2030

Ahora, con inversionistas estadounidenses rondando los hoteles y bares de La Castellana y Los Palos Grandes y marines en el aeropuerto en La Guaira, el paisaje del mercado venezolano es otro al que preocupaba a Sanabria Rotondaro hace un año. ¿Es finalmente Cashea el primer unicornio –la primera empresa valorada por encima de los mil millones de dólares– venezolano? “No divulgamos la valoración de la ronda”, responde Vallenilla, justificando elegantemente el hermetismo de la compañía. 

¿Está planeando Cashea, ante el posible retorno del crédito y la inyección de capital, pensando en desarrollar compañías hermanas o entrar a nuevos segmentos de mercado, como se ha especulado en Caracas? “Entiendo que se especule, y lo tomo como una buena señal, significa que la gente espera más de nosotros”, dice Vallenilla, “Lo que puedo decir es cómo pensamos: Cashea se construye por bloques”. Sin embargo, suelta algo sobre esos bloques: “La dirección es clara: pasar de ser la forma de comprar en cuotas a ser el aliado integral del venezolano para comprar, pagar y acceder a lo que necesita”, explica, “y del comercio para operar y crecer”. ¿Una super app de consumo?

¿Está planificando Cashea expandirse a otros países en la región, como sus directivos esperaban hace unos años? La respuesta, finalmente, es clara: “Cada dólar de esta ronda se despliega en Venezuela. El plan de Cashea es este país”, dice Vallenilla, marcando un cambio en sus planes, “El financiamiento nos permite acelerar lo que ya venimos haciendo: ampliar el acceso al crédito para más familias, profundizar la red de comercios aliados en las categorías del día a día, mejorar el producto y las herramientas que reciben los comercios, y sumar más talento venezolano al equipo.”

Y si el país sigue el mapa que Vallenilla dibuja, en los 2030 la historia se contará así: una app que empezó fiando y terminó, cashealo mediante, convertida en verbo y sustantivo de una economía que resucitó a plazos.

Isaac Fernández

Fundador de Asilo Digital, un medio sobre temas digitales y tecnológicos. Isaac es internacionalista graduado de la Universidad Central de Venezuela y diseñador de productos digitales

Tony Frangie Mawad

Director y editor en jefe de Ecosistema. Tony es un periodista y politólogo  venezolano basado en Caracas y graduado de Boston University. Ha escrito para distintos medios internacionales -incluyendo Bloomberg, Politico, The Economist, Foreign Policy, entre otros – y escribe Venezuela Weekly, un newsletter bilingüe.

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