El secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, llegó esta semana a Caracas al frente de una delegación de funcionarios y representantes del sector privado para explorar oportunidades de cooperación en minería y recursos naturales, en medio de un renovado acercamiento económico entre Washington y Venezuela. Durante la visita de dos días, Burgum sostuvo reuniones con autoridades venezolanas y empresarios locales para discutir posibles inversiones en minerales estratégicos, oro y otros recursos del país, en un contexto marcado por reformas legales destinadas a atraer capital extranjero y reactivar sectores clave de la economía.
Durante el encuentro con Delcy Rodríguez, esta anunció que su equipo económico presentará en los próximos días ante la Asamblea Nacional una ampliación de la Ley de Minas con el objetivo de atraer inversión extranjera y abrir nuevas oportunidades de desarrollo en el sector.
“Queremos pedir la colaboración de todos los diputados y diputadas de la Asamblea Nacional para actuar con celeridad y poder presentar al pueblo de Venezuela y a los sectores empresariales nacionales e internacionales las oportunidades de inversión y desarrollo en el área de la minería”, afirmó Rodríguez. La reforma legislativa ya había sido adelantada por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien señaló que el Legislativo trabaja en cambios al marco legal que regula la minería para permitir una mayor participación de capital extranjero en el sector.
Sin tierras raras no hay paraíso
Según el The New York Times, las conversaciones en Caracas giraron en torno a la ampliación de licencias para empresas como Chevron y la posible entrada de nuevos actores que operan bajo un esquema de seguridad jurídica reforzada. Sin embargo, aunque el petróleo ocupa los titulares, el verdadero movimiento estratégico de esta visita se encuentra en el subsuelo del Escudo Guayanés: como bien han señalado medios como ABC News y Reuters, la agenda de Burgum incluyó discusiones específicas sobre minerales críticos: níquel, coltán, tierras raras y, potencialmente, litio. El control de las cadenas de suministro de estos materiales –muchos de ellos fundamentales para nuevas tecnologías, chips y energías renovables– se han vuelto fundamentales en la competencia con China por el control estratégico de sectores emergentes.
Las tierras raras, 17 elementos químicos, son el cimiento invisible de la supremacía tecnológica y militar de los Estados Unidos. Actualmente, China domina más del 80% del procesamiento de muchos de estos minerales, esenciales para usar en tecnologías que van desde semiconductores hasta baterías de vehículos eléctricos y sistemas de defensa avanzada. Estos son indispensables para la fabricación de componentes críticos, desde imanes de alta potencia utilizados en los motores de aviones de combate F-35 y sistemas de guía de misiles, hasta láseres y equipos de comunicación satelital.

La seguridad nacional estadounidense depende directamente de un flujo constante de estos materiales; sin ellos, la base industrial de defensa quedaría paralizada, perdiendo su ventaja competitiva frente a adversarios que han invertido décadas en asegurar sus propias reservas.
Para Washington, esta dependencia representa un «talón de Aquiles» geopolítico, ya que Pekín ha demostrado estar dispuesto a utilizar las cuotas de exportación como una herramienta de presión política. Por ello, la identificación de yacimientos en territorios aliados o cercanos, como los posibles depósitos en el Escudo Guayanés venezolano, se ha convertido en una prioridad de primer orden. Asegurar una fuente de suministro en el hemisferio occidental no solo reduce los costos logísticos, sino que blinda la transición energética y la infraestructura crítica de EE. UU. ante cualquier embargo o escalada bélica en el Pacífico.
La visita a Caracas busca establecer un marco de «cooperación técnica» –como lo denominó la Embajada de EE. UU. en sus redes sociales– que permita a empresas estadounidenses explorar y explotar estos recursos Se trata de un nearshoring minero en toda regla: si los minerales están en el patio trasero de Estados Unidos, no hay razón para depender de una cadena de suministro que atraviesa el Pacífico.
Burgum, golden boy
Pero más allá de minerales críticos, reporta el medio estadounidense Axios, la visita también ha abierto las puertas al oro venezolano: la empresa estatal venezolana Compañía General de Minería de Venezuela (Minerven) firmó un acuerdo multimillonario para vender entre 650 y 1.000 kilogramos de barras de oro doré al comerciante internacional de materias primas Trafigura, con destino final al mercado estadounidense, según reportó el medio citando fuentes familiarizadas con la negociación. El contrato contempla que el metal —con aproximadamente 98% de contenido de oro— sea enviado posteriormente a refinerías en Estados Unidos bajo un acuerdo separado entre Trafigura y el gobierno estadounidense.
Burgum también aseguró que viajó a Venezuela acompañado por representantes de más de dos docenas de empresas mineras y de minerales. Entre estas estaban Peabody Energy, Hartree Partners y Trafigura. Durante la visita, explicó, sostuvo reuniones en Caracas con grandes compañías internacionales del sector petrolero y gasífero, así como con directivos de importantes empresas y bancos venezolanos. Sin embargo, el acceso a los vastos recursos minerales del país –muchos de ellos en el Arco Minero del Orinoco, un área tres veces el tamaño de Suiza en el sur del país donde distintos grupos estatales y no-estatales explotan minas entre reportes de violencia y destrucción ambiental– conlleva retos importantes.
El jueves, en una rueda de prensa a la que asistió Ecosistema, el secretario fue consultado sobre los riesgos de corrupción y seguridad —incluida la presencia de grupos armados que participan en la minería ilegal en algunas regiones— Burgum afirmó que las compañías interesadas en entrar o regresar al país cuentan con historiales comprobados de integridad. Añadió que la nueva legislación minera representará una oportunidad para generar empleo y desarrollar proyectos formales en el sector.
Según el funcionario, el gobierno venezolano ha transmitido su compromiso de garantizar la seguridad de las empresas que deseen explorar o reactivar operaciones en zonas mineras. “Escuchamos garantías en las reuniones de ayer y hoy de que, si las compañías quieren llegar a estas áreas, realizar la debida diligencia y evaluar la reapertura de minas —incluso aquellas que operaban hace 15 o 20 años—, el gobierno asegurará su protección”, señaló.

Sin embargo, el secretario no especificó planes o estrategias para que las compañías estadounidenses puedan entrar en estos territorios controlados por grupos no-estatales o lidiar con la violencia en el área, que concreta los municipios más violentos en el país. De hecho, la ONG ambiental SOS Orinoco advirtió que cualquier acuerdo internacional para comercializar oro venezolano debe estar sujeto a estrictos controles de transparencia y trazabilidad. SOS Orinoco señaló que gran parte del oro extraído en el sur de Venezuela está vinculado a minería ilegal, devastación ambiental y redes de crimen organizado que operan en el Arco Minero del Orinoco.
“Venezuela está emergiendo de décadas de gobernanza opaca y criminal”, afirmó Cristina Burelli, directora ejecutiva de la organización. “Si el oro venezolano está entrando ahora a los mercados internacionales con participación de Estados Unidos, los venezolanos y la comunidad internacional merecen plena divulgación: dólar por dólar y kilogramo por kilogramo”. Burelli también advirtió que “la minería no puede tratarse como el sector petrolero venezolano. Sin transparencia y trazabilidad desde el inicio, el mundo corre el riesgo de financiar las mismas redes criminales que Venezuela intenta desmantelar”.
Mientras tanto, en el aeropuerto de Maiquetía cerca de Caracas y bajo el fuerte sol del Caribe, Burgum agregó que ve con optimismo el ambiente para nuevas inversiones, no solo en petróleo y gas offshore ni únicamente en Caracas, sino también en regiones del interior del país donde se concentran importantes recursos minerales. Asimismo, adelantó que próximamente se emitirán licencias generales para la industria minera, similares a las que ya se han otorgado al sector petrolero.








