Ágil, digital, sencillo: la evolución del punto de venta en Venezuela

Lo que antes dependía de billetes y conexión hoy ocurre en segundos. La expansión del pago móvil y la transformación de los puntos de venta están redefiniendo cómo se cobra en un país donde conviven múltiples formas de pago.

Una mañana cualquiera en Caracas: una fila corta frente a una caja en un cafecito de una torre de oficinas, tres personas esperando, cada una con una forma distinta de pagar. Uno pregunta la tasa del día, otro ya tiene el pago móvil listo, el tercero saca una tarjeta. La cajera no se inmuta: toca la pantalla, acerca un punto de venta anaranjado de Latin Pagos, calcula, cobra. Todo en segundos.

Hace unos años, esa misma escena habría tomado varios minutos —y probablemente algo de frustración: un pequeño cambio, casi imperceptible en la rutina, que dice más sobre la transformación de los pagos en Venezuela que cualquier cifra. Y es que hubo una época, no tan lejana, en que pagar en Venezuela era una especie de odisea improvisada. El billete estaba roto o incompleto, el punto de venta no tenía señal, el dólar era inexacto. El cobro se convertía en Venezuela en un ejercicio de paciencia colectiva.

Todo esto tenía un costo que se fue acumulando: mientras los métodos se multiplicaban, también lo fueron haciendo las tareas. Confirmar pagos, verificar referencias, calcular montos en dos monedas, resolver diferencias de tasa. Cobrar dejó de ser un gesto único y empezó a parecerse a un proceso —uno en el que la capacidad de adaptación terminó siendo tan importante como la venta misma. Fue ese terreno el que empresas como Latin Pagos, con el Banco Nacional de Crédito (BNC) como aliado principal, encontraron para redefinir la experiencia de cobrar en el país.

Tras el meteorito, un nuevo ecosistema de pagos digitales

Venezuela construyó, en medio del colapso económico y casi sin que nadie lo anunciara, uno de los ecosistemas de pago digital más adaptados de América Latina. El pago móvil, por ejemplo, comenzó a implementarse a finales de la década pasada, y hoy mueve el equivalente a miles de millones de dólares mensuales y cuenta con millones de usuarios activos en el país. Pero no fue una tecnología que surgió para sustituir a otros medios de pago, sino más bien para convivir con ellos. Y es que el uso de efectivo no ha desaparecido del todo, mientras que las tarjetas y puntos de venta han transitado por su propio sendero de innovación: De hecho, estimaciones de Ecoanalítica apuntan a que más del 70% de las transacciones en bolívares se realizaban a través de puntos de venta en 2025.

Pero la historia de los métodos de cobro no se puede entender sin sus protagonistas: los comercios. Alexandra Taurel, fundadora y socia de Agüitas Cookies y usuario del punto de venta de Latin Pagos, recuerda que años atrás el proceso de cobro era uno “normal y rutinario”. Y quizás por eso su testimonio es más revelador que cualquier cifra, porque muestra que la transformación de los pagos en Venezuela no siempre se sintió como una revolución, sino más bien como algo que fue entrando poco a poco en la operación cotidiana y a lo que industria de los terminales tuvo que seguirle el paso.

Latin Pagos llegó precisamente a ese universo cotidiano de comercios, abastos, supermercados, tiendas y restaurantes que han surgido en las ciudades del país. La compañía comenzó a operar en 2022 bajo la premisa ofrecer soluciones ágiles e innovadoras en medios de pago por medio de un modelo resistente y rápido para transacciones con chips y contactless en una etapa en la que el punto de venta todavía estaba asociado, sobre todo, a pasar tarjetas. Esa primera etapa ya apuntaba a una transición: la incorporación de tecnología contactless, que luego sería una de las señales más visibles de modernización del cobro. 

Más tarde, la empresa desarrolló su propio aplicativo financiero, la app Latin Pagos que es el “cerebro” de todos los equipos, y la llevó al mercado con la línea Sunmi —fabricante de los dispositivos en físico—, en una evolución que además del hardware, sumaba herramientas a la operación diaria del comercio.

Ese proceso dio otro salto desde 2025, con el desarrollo de la solución integral LPunto Latin Pagos, donde no sólo se ofrece el acceso a los equipos LPLUS —un modelo con impresora integrada— y LPRO —la versión mini o de bolsillo—, sino también a todo el ecosistema de Latin Pagos: como su app, líneas de datos, soporte técnico y conexión directa con BNC. “Hoy nuestros equipos cuentan con pagos digitales y con código QR para que el cliente que no tenga tarjeta presente, pueda hacer pago móvil”, dice Wladimir Poyer, líder de ventas en Latin Pagos, “Le hemos hecho más práctico el proceso de cobro a los comerciantes”.

Los pinzones de Darwin: transitando la economía multimoneda

Esta no es una idea de fondo menor. En lugar de ofrecer un único mecanismo de cobro, la evolución de estos dispositivos muestra cómo el comercio venezolano empezó a exigir soluciones más flexibles, capaces de responder a una economía donde conviven bolívares, divisas, pago móvil, tarjeta y referencias cambiarias del día. Ahí es donde se entiende mejor por qué ciertas funciones, que podrían parecer pequeñas en otro contexto, terminan siendo decisivas en Venezuela.

Un ejemplo de eso es la calculadora cambiaria incorporada en los equipos. Ante la necesidad diaria de saber al instante el valor de una tasa —sea en dólares o en euros— expresada en bolívares, esa herramienta se ha transformado en una solución concreta para la caja. Para Taurel, que también es cliente de la empresa, la calculadora le “parece que es más fácil y más rápida, es un diferenciador que tiene Latin Pagos”, explica, “La agilidad, la rapidez y la sencillez que tienen los puntos de Latin Pagos es excelente”.

Su valoración no apunta solo a una función aislada, sino a una experiencia más amplia de uso y a la atención que el equipo de Latin Pagos le ha brindado. Inicialmente, la decisión de adoptar los servicios de la empresa estuvo asociada a optimizar la relación precio-valor de su inversión. “Latin Pagos tiene unos costos más bajos que el mercado, y el proceso para obtener el equipo también fue sumamente rápido, ágil y diligente”, señala.

Pero quizá lo más interesante de esta evolución en los métodos de pago está en lo que revelan sobre el país: Si antes cobrar dependía de tener billetes disponibles, sencillo o una conexión que aguantara, hoy el proceso es distinto, más invisible, más inmediato y más integrado a la rutina del negocio. “Diría que hoy contamos con la modernización tecnológica financiera, hoy por hoy el proceso de cobro es tan fácil como enviar un mensaje de texto” afirma Poyer, “Se ha roto la barrera entre las instituciones financieras y el mostrador donde reposa la caja registradora, porque el dinero viaja de manera invisible y a una velocidad indescriptible”.

La evolución de los medios de pago en Venezuela no responde a una sola innovación, sino a la acumulación de varias. Sí, el pago móvil abrió una ruta, pero los puntos de venta tuvieron que adaptarse. En Venezuela, pagar dejó de ser únicamente entregar algo físico —es decir con un billete o una tarjeta— para convertirse en una secuencia de validaciones, confirmaciones y flujos digitales que ocurren casi sin notarse. Y en ese trayecto, el punto de venta también cambió de rol: de herramienta para cobrar a plataforma que organiza el cobro.

O como lo resume Taurel desde su experiencia con Latin Pagos, un ecosistema que ha hecho su fuerte en la agilidad, la rapidez y la sencillez. Como los dinosaurios cuando se hicieron aves.

Este reportaje forma parte de un espacio editorial realizado con el apoyo de Latin Pagos, en el marco de nuestros contenidos patrocinados sobre tendencias y consumo en Venezuela.



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